Sobre los sueños que se sueñan mucho

A veces pienso mucho en los sueños, y pienso tanto que me termino frustrando por no poder hacer nada más que pensarlos. Es que es difícil soñar cuando uno tiene 20 años. Sueño desde chico con hacer lo que me gusta, lo que siento y lo que me apasiona. Abandoné dos trabajos que me convenían por trabajar en lo que siempre soñé: vivir de mis letras y mi poesía. Hice espacio para lo que me apasionaba y dejé de hacer lo que me convenía. Los sueldos de los trabajos siempre los destiné a lo que quería. Con el primer trabajo que tuve, me pagué tres meses de un taller con una escritora reconocida, y con el sueldo de otro trabajo lo primero que hice fue sacar mi primer libro. Nunca me vestí. No me compré ropa nueva. Y sigo teniendo el mismo par de zapatillas desde 2016. 
Cuando un joven sabe lo que quiere, nadie lo detiene. Y cuando uno sueña en grande, indudablemente, algo bueno siempre llega. 

Hoy me encuentro reflexionando sobre los sueños y no veo que nada de todo lo que quiero esté llegando, me frustra encontrarme en el mismo lugar, en un pozo con más preguntas que respuestas, me cuesta darme cuenta que por cuestiones de la vida, por varios meses me alejé de las letras. Es un golpe muy duro darse cuenta que uno está alejado de su sueño. Pero más duro es encontrarse sin hacer nada por todo eso que soñó desde pequeño. 

La vida se pasa y a veces uno cambia, pero los sueños siguen siendo los mismos. Los sueños siguen ahí, espiando por la cerradura de la puerta, mientras uno apaga la luz y se acuesta luego de un largo día donde no hizo nada que lo mantuvo cerca de sus sueños. Uno se va a dormir y los sueños se quedan ahí, haciendo guardia en la puerta. Los sueños sueñan con que te despiertes, y despertarse implica mucho más que abrir los ojos por la mañana. Los sueños quieren que registres todas las cosas que estás haciendo sin ganas, piden que vuelvas a registrar tu chispa que te mantiene con vida, y quieren ayudarte a ser más feliz. Porque es innegable que el que vive con sus sueños en la mano, transita la vida con más alegría que aquel que se encuentra dormido en una rutina que no lo identifica para nada. 

Magalí Tajes escribió en Arde la vida: "valiente es aquel que deja un trabajo que le conviene, para hacer el que le apasiona" y esa frase me mantiene con mis sueños de este lado de la puerta, acariciándome las ideas que se revolucionan cuando mi cabeza toca la almohada. 

Soñar es fácil, pero vivir para cumplir tus sueños es mucho más difícil, porque los sueños no se cumplen de un día para otro. Los sueños se trabajan día a día, por eso es importante tenerlos presentes. Quería cerrar esta reflexión preguntándote, ¿de qué lado de la puerta se encuentran tus sueños? 


escribo poesía y otras reflexiones en @guidochaédi_ y podés conseguir más escritos sobre los sueños en mi libro "Un refugio en mi memoria". Gracias por leerme. 


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